Mª José Alonso Osorio. Farmacéutica comunitaria. Barcelona. Ponencia en el 9º Congreso de Fitoterapia de SEFIT. Menorca 18-21 de mayo de 2017
En el embarazo se producen múltiples cambios físicos de adaptación necesarios para asegurar el desarrollo del feto. El útero aumenta de tamaño (hasta 16 veces a término del embarazo) y se produce un incremento del flujo sanguíneo hacia el útero para asegurar el aporte de nutrientes, lo que en ocasiones comporta aumento de la frecuencia cardíaca y entorpecimiento de la circulación venosa de retorno con molestias en las piernas y el riesgo de aparición de varices. A su vez los cambios hormonales (aumento del estriol y la progesterona en detrimento de los niveles de estrona y estradiol) necesarios para viabilizar el embarazo, afectan a la producción de neurotransmisores. El resultado es una aumento de la somnolencia (sobre todo al principio del embarazo cuando aumenta la progesterona, y cambios en la emotividad, son momentos de gran fluctuación emocional. Algunas mujeres sufren síntomas físicos importantes, como malestar, náuseas y vómitos.
Todo el mundo conoce que durante el embarazo debe prescindirse en la medida de los posible de ingerir medicamentos, debido a que durante esta etapa se producen alteraciones en el metabolismo de los mismos y que muchos de ellos pueden atravesar la barrera placentaria y afectar al feto.
Eso hace que muchas mujeres piensen en la fitoterapia para aliviar sus trastornos durante el embarazo, sin tener en cuenta que muchas plantas pueden estar expresamente contraindicadas ya sea por su efecto sobre el feto o por su acción estimulante uterina o abortiva que puede perjudicar el embarazo. Por el contrario otras renuncian a todo tipo de tratamiento incluida la fitoterapia por temor a que cualquier planta pueda ser perjudicial.Foto: Ken Hammond (USDA), licencia CC.
En un estudio realizado en Noruega sobre 600 embarazadas (Nordeng et al 2011), mostró que el 39,7% de las mujeres incluidas en el estudio reportaron haber consumido plantas medicinales durante el embarazo, generalmente jengibre, hierbas ricas en hierro, equinácea y arándano. Aunque el 86,3% de las mujeres reportaron haber consumido algún fármaco convencional durante el embarazo, hubo pocas interacciones potenciales entre los medicamentos fitoterápicos y los medicamentos convencionales. Este estudio recogió asimismo datos de otros estudios: en el Reino Unido un 56% de mujeres había consumido plantas durante el embarazo, en Italia un 48%, en estudios realizados en Estados Unidos la prevalencia varió del 44% al 45% y en estudios australianos del 12 al 62%, lo que demuestra que los medicamentos a base de plantas son ampliamente utilizados para los trastornos relacionados con el embarazo y las enfermedades agudas en el mundo occidental.
Una de las especies vegetales más utilizadas fue el rizoma de jengibre (Zingiber officinale Roscoe), para las náuseas y vómitos del embarazo. Del Jengibre el Informe de evaluación de la EMA (2012) informa que una cantidad moderada de datos sobre las mujeres embarazadas (n = 490) indica que no hay malformaciones en el feto ni toxicidad neonatal atribuibles a la raíz de jengibre….aunque añade que “como medida de precaución, es preferible evitar el uso durante el embarazo”…. No obstante, existen se han publicado diversos estudios posteriores que avalan su utilidad y seguridad y una revisión publicada en 2014 (Viljoen et al.), concluye que El jengibre no afectó significativamente los episodios de vómitos, ni representa un riesgo de efectos secundarios o eventos adversos durante el embarazo. Con base en la evidencia de este SR, el jengibre podría ser considerado una opción alternativa inocua y posiblemente eficaz para las mujeres que sufren de vómitos y nauseas en el embarazo. Asimismo, la monografía de la ESCOP recoge la indicación del rizoma de jengibre para las náuseas y vómitos del embarazo (bajo supervisión médica).
Otra planta que dispone de estudios en población embarazada es el arándano rojo americano (Vaccinium macrocarpon Ait). Dos estudios publicados en 2008 (Wing et al y Dugoua et al.), concluyen que las mujeres experimentan infecciones del tracto urinario con mayor frecuencia durante el embarazo y que dada la evidencia de utilidad del arándano rojo americano y su perfil de seguridad, su uso puede ser una buena opción terapéutica en el tratamiento de las ITU durante el embarazo.
Otras muchas plantas utilizadas para trastornos digestivos, circulatorios, nerviosos o para aliviar síntomas de resfriado, entre otros, merecen su consideración y evaluación de beneficio riesgo.También en la lactancia se tendrá que actuar con precaución pues algunas plantas que podrían resultar beneficiosas para la madre, al ser excretadas en mayor o menor cantidad en la leche materna, pueden perjudicar a los lactantes.
La consulta de las madres lactantes sobre el uso de plantas galactagogas es bastante frecuente tanto en atención primaria como en las farmacias. Plantas como la galega, el hinojo, la verbena o el cardo mariano, se han utilizado tradicionalmente y conviene valorar su uso y revisar la evidencia de su eficacia y su nivel de seguridad. La salvia, ha mostrado su utilidad en el caso contrario, a la hora del destete, cuando se administra convenientemente.
Para finalizar ¿se puede o no se puede utilizar el hipérico, en la depresión post-parto en una madre lactante? Existen pocos estudios al respecto (Dugoua et al 2006; Lee et al 2003), de los realizados se desprende que hay evidencia científica débil de que el uso de hierba de San Juan durante la lactancia no afecta la producción de leche materna ni al peso del bebé, aunque en algunos casos se ha relacionado con la aparición de cólico del lactante o somnolencia. Como conclusión, el uso de hierba de San Juan durante la lactancia parece ser de riesgo mínimo, pero puede causar efectos secundarios. Se debe tener precaución cuando se usan medicamentos junto con la hierba de San Juan por las posibles interacciones.
BIBLIOGRAFÍA
Dugoua JJ, Mills E, Perri D, Koren G. Safety and efficacy of St. John’s wort (hypericum) during pregnancy and lactation. Can J Clin Pharmacol. 2006 Fall;13(3):e268-76. Epub 2006 Nov 3.
Dugoua JJ, Seely D, Perri D, Mills E, Koren G. Safety and efficacy of cranberry (vaccinium macrocarpon) during pregnancy and lactation. Can J Clin Pharmacol. 2008 Winter;15(1):e80-6. Epub 2008 Jan 18.
Lee A, Minhas R, Matsuda N, Lam M, Ito S. The safety of St. John’s wort (Hypericum perforatum) during breastfeeding. J Clin Psychiatry. 2003 Aug;64(8):966-8.
Nordeng H1, Bayne K, Havnen GC, Paulsen BS. Use of herbal drugs during pregnancy among 600 Norwegian women in relation to concurrent use of conventional drugs and pregnancy outcome. Complement Ther Clin Pract. 2011 Aug;17(3):147-51. doi: 10.1016/j.ctcp.2010.09.002. Epub 2010 Oct 5.
Viljoen E, Visser J, Koen N, Musekiwa A. A systematic review and meta-analysis of the effect and safety of ginger in the treatment of pregnancy-associated nausea and vomiting. Nutr J. 2014 Mar 19;13:20. doi: 10.1186/1475-2891-13-20.
Wing DA, Rumney PJ, Preslicka CW, Chung JH. Daily cranberry juice for the prevention of asymptomatic bacteriuria in pregnancy: a randomized, controlled pilot study. J Urol. 2008 Oct;180(4):1367-72. doi: 10.1016/j.juro.2008.06.016. Epub 2008 Aug 15.