Resumen de la presentación de Rosa Tejada Rascón en el 9º Congreso de SEFIT (Taller pre-congreso, Menorca 18 de mayo de 2017)

Foto: Chris Barber (licencia CC)
La medicina veterinaria está en constante evolución y una de sus vertientes más interesantes reside en la búsqueda de tratamientos más efectivos para las diferentes patologías existentes. Somos conscientes de que los fármacos de síntesis no están exentos de efectos secundarios, principalmente en procesos de curso crónico que requieren tratamientos prolongados. En este sentido la fitoterapia puede suponer una alternativa terapéutica muy valiosa, como coadyuvante o incluso como sustituto de los medicamentos convencionales. Por otro lado, nos encontramos con otros casos de intolerancia o rechazo a un tratamiento determinado, lo cual hace necesario disponer de opciones terapéuticas diferentes.
Los veterinarios debemos velar por la salud y el bienestar animal, por ello, ante la existencia de diferentes opciones terapéuticas, debemos plantear la más beneficiosa y menos nociva para nuestro paciente. Sin duda alguna, la fitoterapia debería estar siempre presente en nuestro protocolo terapéutico por sus múltiples beneficios, así como por sus escasos efectos secundarios.
Patologías como artrosis, afecciones respiratorias, diarreas, dolor, hiperplasia prostática benigna, cálculos en vías urinarias e incluso leishmaniosis, son susceptibles de ser tratadas con medicamentos fitoterápicos sin perjuicio para el animal y con resultados más que satisfactorios.
En el taller se presentarán casos para ejemplificar como se aplican los tratamientos fitoterápicos en la práctica clínica.

Sumidad florida de ajenjo dulce o artemisa china (Artemisia annua), planta empleada en el tratamiento de la leishmaniosos canina. Foto: Kristian Peters (licencia CC).