Jorge Joven
Departamento de Medicina y Cirugía, Universitat Rovira i Virgili, Tarragona

Hibiscus sabdariffa. Foto: Invertzoo
Los polifenoles de las plantas bien pueden representar una nueva clase terapéutica o contribuir al tratamiento holístico de la hipertensión arterial. Algunos estudios epidemiológicos y experimentales sugieren su actividad beneficiosa, pero la validez científica se diluye dentro de los resultados publicados sobre la acción de alimentos vegetales. Sin embargo, los polifenoles son estructuras químicas muy activas en numerosos procesos que van mucho más allá de su capacidad antioxidante característica y su derivada acción antiinflamatoria. El estudio de los polifenoles se complica por el hecho de ser muy numerosos y variados y sobre todo porque forman parte de cualquier dieta. El estudio biológico de dichas moléculas aporta más preguntas que respuestas ya que son cuantitativamente escasos en las plantas, son metabolizados muy rápidamente, afectan la flora microbiana, no actúan nunca solos y además parecen tener actividad sinérgica en muchos procesos biológicos. El estudio de su farmacocinética y farmacodinámica es todavía escaso por lo que la investigación se centra en extractos o nutracéuticos que a su vez requieren instrumentos analíticos y procesos industriales complicados para su correcta estandarización. Ello dificulta la incorporación a la dieta porque tanto la industria alimentaria como la farmacéutica no obtienen beneficios apreciables, a pesar de que los resultados dejan poco espacio para equivocarse al asegurar que su uso es eficaz en el manejo de la hipertensión. No ayudan mucho los estudios transversales o epidemiológicos no controlados que se llevan a cabo con alimentos, que por su propia naturaleza simplifican en exceso el mensaje. Por ejemplo, dentro de los alimentos estudiados, el aceite de oliva, tiene clara acción frente a la hipertensión pero sólo se alcanza con consumos superiores a 250 mL/dia, o más de 2000 Kcal/dia. Lo mismo ocurre con el cacao, el café, el té o las fresas, es decir, alimentos que aportan substancias y efectos indeseados.
Hemos escogido los polifenoles de las flores del Hibiscus sabdariffa como fuente de polifenoles precisamente porque su concentración es muy superior y no tienen valor calórico o nutritivo. Hemos estudiado posibles usos terapéuticos basados en la información etnofarmacológica, y en estudios en humanos, animales y modelos celulares. La biodisponibilidad de los polifenoles es pobre, lo que resulta en la necesidad de usar dosis altas o concentradas que superan, con mucho, las que se aportan con dietas “normales”. A esas dosis, el efecto en la presión arterial es claro y se observa tanto en voluntarios sanos como en pacientes hipertensos. Al igual que los medicamentos, que falsamente se etiquetan como de acción bien definida, los polifenoles regulan la expresión de numerosos genes y muestran numerosas acciones in vivo, especialmente relacionadas con el metabolismo y el manejo de la energía. La respuesta dinámica de los polifenoles incluye un papel muy importante en la función mitocondrial celular y en la protección del endotelio y el sistema cardiovascular. También destaca la inhibición sistémica del sistema renina-angiotensina, la disminución de las concentraciones circulantes de cortisol y el aumento significativo de metabolitos activos como vasodilatadores. La acción sobre el endotelio también es múltiple y sus efectos contribuyen tanto a la vasodilatación como a la protección intrínseca de la función endotelial. Los modelos animales de hipertensión tienen el inconveniente de que se basan en múltiples manipulaciones, pero todos los efectos obtenidos se han reproducido en el modelo de hipertensión espontánea. En resumen, nuestros resultados sugieren que, al menos cierta formulación de los polifenoles de Hibiscus sabdariffa, es muy activa como reguladora de la salud metabólica del individuo y en el mantenimiento de la presión arterial, lo que implica posibilidades farmacológicas con impacto multifuncional en el desarrollo de enfermedades cardiovasculares.
Comunicación presentada en el 8º Congreso de Fitoterapia de SEFIT, Zaragoza 2015