Mª Concepción Navarro Moll
Departamento de Farmacología, Universidad de Granada

Helianthus tuberosus. Foto: Darkone
Los prebióticos se definen como ingredientes selectivamente fermentados que dan lugar a cambios específicos en la composición y/o la actividad de la microbiota intestinal, confiriéndole de este modo efectos beneficiosos sobre la salud del huésped. Como tales prebióticos se cuenta en la actualidad con la inulina, los fructo oligosacáridos (FOS), los galacto oligosacáridos (GOS) y la lactulosa, de origen sintético esta última. La fibra alimentaria o dietética, cuyo concepto ha evolucionado en los últimos años, es la parte comestible de las plantas o hidratos de carbono análogos que son resistentes a la digestión y absorción en el intestino delgado, con fermentación completa o parcial en el intestino grueso, no teniendo que cumplir, a diferencia de los prebióticos, de ser selectivamente fermentada, si bien son capaces de promover efectos beneficiosos en el organismo, tales como el de regulación del tránsito intestinal, atenuación de los niveles de colesterol en sangre o de los niveles plasmáticos de glucosa, entre otros.
El consumo adecuado de fibra dietética y/o de prebióticos aumenta la cantidad de sustrato fermentable que llega al intestino grueso, lo que trae consigo un mayor desarrollo de masa bacteriana beneficiosa. Tanto la fibra dietética como los prebióticos, al ser fermentados por la microbiota colónica producen ácidos grasos de cadena corta (ácido acético, propiónico y butírico) y gases (CO2, H2 y metano). Los ácidos grasos producidos van a depender de la concentración y del tipo de hidratos de carbono que llegan al colon. Estos son los principales responsables del pH relativamente bajo que presenta el intestino grueso (5,6 a 6,6). La acidez que producen dificulta el crecimiento de microorganismos patógenos y tiene un efecto antiinflamatorio, con una acción protectora contra la colitis ulcerosa. Por otro lado, los ácidos grasos de cadena corta (AGCC) tienen un efecto vasodilatador ya que mejoran la circulación en el lumen intestinal.
La importancia que están adquiriendo en los últimos años la fibra dietética y los prebióticos en la salud se apoya en diversos estudios epidemiológicos y clínicos, en los cuales se ha podido constatar tanto su efecto preventivo como de mejoría en determinados procesos patológicos propios de países desarrollados. Así, se sabe que el incremento en la ingesta de prebióticos y/o de fibra dietética ayuda a prevenir la diabetes, las enfermedades cardiovasculares, la obesidad y enfermedades del tracto digestivo como el estreñimiento crónico o la diverticulosis. No obstante, hay que tener en cuenta que no todos estos productos tienen los mismos efectos beneficiosos para la salud ya que esto va a depender de su composición; así, la fibra soluble se muestra particularmente útil para la prevención de la obesidad, la diabetes o las enfermedades cardiovasculares, mientras que el consumo de fibra insoluble parece ser la más adecuada para controlar las enfermedades del tracto digestivo. Se puede afirmar que en consecuencia que en determinadas situaciones patológicas en las que los prebióticos y/o la fibra dietética desempeñan un papel fundamental en el tratamiento, ya sea como medida coadyuvante o bien como medida terapéutica principal.
Comunicación presentada en el 8º Congreso de Fitoterapia de SEFIT, Zaragoza 2015